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miércoles, 31 de agosto de 2011

¡QUE VIENEN LOS MERCADOS! Y tú buscando un traductor...

Desde hace ya mucho tiempo llevamos oyendo diversos males provenientes de “los mercados”. Parece una fatalidad que tenemos encima; como sobrevenida por el vudú que un brujo de mal agüero nos hubiese realizado.

Pero, ¿qué o quiénes son “los mercados”? ¿Por qué nos traen tantos males?

Esos "mercados" no son otra cosa que grandes bancos, fondos de inversión y -en definitiva- grandes prestamistas, que le compran a los distintos países su deuda. Por tanto, cuando un estado necesita dinero, acude a ellos a pedírselo. Y luego -claro- estos grandes prestamistas son tan "malos" que quieren cobrar sus intereses, y que les devuelvan su dinero.

¿A que eso ya te suena más? Vaya, te recuerda al banco al que estás pagando religiosamente la hipoteca, a la caja de ahorros que embargó a tu vecina que no podía ya pagar, al dueño de la tienda de zapatos al que cortaron el crédito…

Esos malvados mercados que continuamente están en boca de nuestros dirigentes, no son otra cosa que... ¡sus bancos! Y claro, cuando van a pedirles dinero, nos dicen que estan "colocando deuda". Y cuando esos bancos les reclaman lo que le deben, son "malvados especuladores".

En definitiva, estamos en el mismo barco, y tanto el Gobierno como nosotros, estamos con el agua al cuello. Tal vez la diferencia esté en cómo vemos nuestra situación... Y en como la comunicamos.

Nosotros somos conscientes de que hemos tenido el brazo más largo que la manga. Y sabemos que en el fondo somos responsables de haber caído en la red de los que nos prestaron alegremente: Ahora han pasado de amigos a verdugos.

Lo que no está tan claro es que los dirigentes quieran admitir -como hacemos nosotros- los errores cometidos. Y se usan palabras rimbombantes para despistar una responsabilidad que nos afecta profundamente a todos.

Tanto nosotros como nuestros dirigentes, ahora que es imposible negar nuestra mala situación -fruto de nuestros excesos-, tenemos dos opciones:

OPCIÓN A:

1) Llegar a casa con cara compungida y las lágrimas saltadas.

2) Cuando tu mujer/marido trata de consolarte, decirle que tenía razón, que fuiste un irresponsable pidiendo aquél préstamo para comprarte el Mercedes, y ampliar la casa de la playa.

3) Comentarle que estás desesperado porque ahora no ves la manera de evitar que te embarguen.

4) Decirle que sabes que eres un manirroto, pero que por favor se compadezca de ti y te deje algo de sus ahorros, porque si no el banco te embargará no ya el coche y la casa de la playa, que ya están embargados, sino hasta la casa familiar.

5) Y te vas llorando a tu cuarto esperando que ella se compadezca de ti.

OPCIÓN B:

1) Llegar a casa con cara de enfado y convocar a tu mujer/marido de modo urgente en el salón.

2) Decirle que hay una crisis generalizada en el vecindario. Que dicha situación ha afectado de manera colateral a tus finanzas, y que por tanto los mercados te están aplicando un incremento de las restricciones crediticias.

3) Comentarle que a pesar de tus esfuerzos, esa situación general provoca que los mercados no sean tan accesibles, y que se te han rebajado la calificación. Rebaja que contempla la posibilidad de una intervención de vuestras propiedades.

4) Comunicarle que ha llegado el momento de apretarse el cinturón, y que –como el problema es común- tendrá que realizar un mayor esfuerzo, además de entregarte parte de sus ahorros, para subsanar las nuevas condiciones de esos mercados.

5) Antes de irte le dices que para que se quede tranquila, has decidido escribir una nota diciéndole que a partir de ahora no gastarás más de lo que tienes. Y te marchas a reunirte con tus amigos. Ella se queda en casa; desesperada.

Obviamente, la opción B es la más fácil. Nos quita la responsabilidad y el remordimiento de haber hecho mal las cosas; de merecer lo que nos ha pasado, como actores de nuestra desgracia. Le echamos la culpa siempre a otro.

Ya dijimos ayer que cuando la economía se vuelve –o nos la vuelven- farragosa, puede ser porque el que nos la expone no tiene muy claras las cosas; o porque trata de liarnos. Y el ejercicio que se hace de lanzar multitud de términos raros, para evitar que la gente acabe dándose cuenta de la realidad, es descorazonador.

Tendríamos que usar un Traductor del Sentido Común ante las afirmaciones económicas de nuestros dirigentes. De esta manera podremos saber no sólo el estado de nuestra economía, sino descubrir la responsabilidad de cada uno.

Sigamos uno de los razonamientos políticos que se nos presentan estos días, usando después de cada frase nuestro Traductor:

Estamos ante una crisis general en los países desarrollados.

(Traducción) Nos hemos metido en una crisis brutal, y tratamos de consolarnos porque otros también están mal. ¿Consuelo?.

Eso ha llevado a unas restricciones del crédito para muchos países, entre ellos España.

Los bancos ya no nos quieren prestar a nosotros –España–, porque piensan que no seremos capaces de devolver lo que ya les debemos.

Provocado por políticas pasadas que ya no se pueden sostener

Esto se ha producido porque hemos despilfarrado el abundante dinero que nos llegó en los momentos buenos. Y ahora ya no tenemos dinero ni para pagar las pensiones, la sanidad...

Y ha provocado que el Estado tome medidas.

Nos van a subir los impuestos, también los del tabaco, gasolina, etc.

Para prevenir posibles movimientos de los mercados.

Para evitar que los que nos reclaman el dinero que les debemos, se pongan aún más nerviosos porque no hay manera de que les paguemos. Y tomen medidas más drásticas.

Que podrían llevar a la intervención de España.

Debido a la desastrosa gestión del dinero público que hemos hecho, puede ser que nos embarguen el país.

Y ahora nos seguimos preguntando: ¿Por qué no nos podemos enterar de la situación real de nuestra economía? ¿Por qué se usan conceptos abstractos cuando se quiere evitar el bochorno de una ruina que ya todos conocemos? ¿Dónde está la responsabilidad o co-responsabilidad no sólo en los éxitos, sino también en los fracasos?

Nosotros ya sabemos nuestra realidad personal. Y la asumimos. Hemos comprendido que sólo así saldremos adelante. Apoyándonos en nuestros errores. Y venciéndolos.

Queremos saber. Y actuar.

5 comentarios:

  1. Enhorabuena por el blog, ojalá todos nuestros gobernantes se expresasen tan claramente como usted. Un saludo.

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  2. EL ATREVIMIENTO DE LA IGNORANCIA...¿O NO?
    Preguntas sobre España de un inculto:
    1- ¿Por qué cuando un partido político no cumpla una promesa electoral, en las siguientes elecciones se le restan votos? Vale, igual entra a gobernar y ve que todo está hecho una mierda. Oh, otra pregunta, ¿por qué no se contratan empresas de auditorías para el estado y que todo el mundo sepamos el estado de la economía del país? Digo yo que así no habría excusas para incumplir promesas. ¿Cómo evitamos el fraude fiscal? Eso de no hacer facturas y tal que tan cachondos nos pone porque luego se lo contamos al vecino que nos hemos ahorrado 2 euros y hemos engañado a un gobiertno (que chulo eres tio), ¿te has planteado que al final era dinero que tu disfrutarás? Claro que no, pensamos que los gobiernos son unos corruptos y que luego ese dinero que les estafamos se lo llevarán por algún lado, pa' que se lo lleven ellos me lo quedo yo, jo jo jo. Vaya, esta situación me suena, lo de las auditorias, ¿os acordais? Es más, pondría a equipos de investigación económica que publicasen todas las cuentas de los cargos públicos, y que de paso, investiguen evasiones fiscales por residencias e historias. Sí, me dirás; esto cuesta dinero loco, y yo te diré si, pero que sientan que los tenemos vigilados, además, si al final ese dinero iba a ir supuestamente para los ladrones/politicos/listillos del barrio... Al final siempre acabo concluyendo que solo se necesita más control, logico, tenemos a personas que manejan macroeconomias, su responsabilidad nos afecta a todos, asi que habrá que tenerlos muy bien vigilados, veriais como llevarían el pais con la responsabilidad que llevan las finanzas de sus casas.

    No os impacienteis, si tengo más preguntas las haré.

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  3. Una metida de pata monumental fue no pagar las deudas que se tenían cuando había dinero en abundancia. En vez de hacer eso en primer lugar, lo gastamos en otras cosas que serían más o menos importantes, no lo sé. Creo que es ahora que estamos con el agua al cuello, cuando se empieza de verdad a controlar la economía. Seamos optimistas y esperemos que no sea demasiado tarde.

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  4. Jesús, gracias por explicarnos tan bien las cosas, da gusto entender lo que está pasando y da mucho gusto leer este blog cada día. Gracias y no dejes de abrirnos los ojos.

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  5. Se habla mucho de los mercados como si fuese solo dinero de unos pocos con mucho dinero, cuando es dinero de unos pocos con mucho dinero y además de muchos más que durante un montón de años han estado absteniéndose de despilfarrar.

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