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lunes, 8 de septiembre de 2014

ECONOMÍA E IMPUESTOS: La noria y los panes con trampolín


Fue todo un acontecimiento: Tras los esfuerzos de muchos años, la noria estaba lista en el pueblo. Ahora por fin podrían tener pan cada día, gracias al giro de las palas de la rueda, transmitiéndose a las piedras, que molían el trigo.

La economía ha de entenderse como un todo, con elementos interconectados y que se afectan mutuamente.

Durante todo ese tiempo, los habitantes habían ido aportando dinero poco a poco para que el alcalde pudiese encargar la noria, pues ninguno allí tenía dinero suficiente para hacerlo.

Los impuestos cobran su sentido cuando, aparte de resolver problemas sociales, sirven para acometer obras en bien de la sociedad que de otro modo no podrían realizarse.

Ahora cada mañana iban con el trigo a molerlo. Y con gusto dejaba cada uno un par de panes para dar de comer al supervisor de la noria; y también al alcalde, que había sido su impulsor.

Todo transcurría con normalidad, hasta que un día Anselmo tardó el doble de tiempo en moler su trigo. Tanto que se formó una cola hasta ese momento inexistente en el molino.

Preocupados, acudieron en busca del supervisor, que se encontraba en ese momento en el bar con el alcalde. Cuando por fin llegó a la noria, se percató de que una gran masa de algas había atascado el engranaje, y con gran esfuerzo consiguió que volviera a funcionar.

Si los poderes públicos dejan de percibir la responsabilidad de su trabajo, que entre otras cosas es el motivo de su remuneración, la economía no funciona, de la misma manera que no lo hace si los trabajadores no acuden a sus puestos o los empresarios dejan de crear empresas.

Pero lo peor sucedería más tarde, cuando un día la noria se paró. Y al asomarse a la acequia, los habitantes vieron que el río estaba seco. Se reunió una gran multitud de todo el pueblo, y empezó a recorrer el cauce seco hacia arriba para ver qué sucedía.

No habían transcurrido más de 100 metros, cuando se dieron cuenta de por qué la noria se había parado, y con ella el pan que molían cada mañana.

¿Acaso no le daban al supervisor dos panes cada día y otros tantos al alcalde?

Allí estaban sus panes futuros. Y el futuro del pueblo. Ahogado.

Piscina. Habían construido una piscina.

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