ÚLTIMOS COMENTARIOS

lunes, 24 de junio de 2013

LA RECUPERACIÓN BOTA, BOTA... ¿Y rebota?


Hoy vamos a mostrar, por medio de un experimento, cómo una pelota puede rebotar con más fuerza de la que cae.

Paso 1:

Cójase una pelota del tamaño de un balón de fútbol.

Paso 2:

Láncese hacia arriba con fuerza.

Paso 3:

Obsérvese cómo sube en el aire y luego empieza a caer.

Paso 4:

Ver cómo la pelota llega hasta el suelo, rebota y sube aún más alto.

- Un momento, Jesús, creo que haces trampas.

- ¿Trampas? Pero si están indicados todos los pasos...

- Sí, claro, pero ¿y cómo rebota más alto? En todo caso dará un pequeño rebote, pero como algo no vuelva a empujarla hacia arriba, volverá a caer en breve.

- Entonces cuando una pelota llega al suelo, ¿no rebota más alto?: Pues algunos dirigentes y economistas dicen ahora que la economía ha tocado suelo, y subirá de nuevo con fuerza.

- Como haya algo que la empuje hacia arriba, sólo dará un pequeño rebote, para caer al poco de nuevo.

- Pues sí, o la empuja el crédito -que sigue sin llegar- o el consumo -que no remonta con los altos impuestos y salarios tan bajos- o no hay nada que hacer.

- Bajará de nuevo la pelota, la economía, y se quedará en el suelo.

- Y nosotros sin la anunciada recuperación.


jueves, 20 de junio de 2013


¿Y dices que un cliente nos ha pedido que le quitemos
la cláusula suelo
porque otros bancos lo hacen?



ASÍ, NO

LA CRISIS NO ES SÓLO ECONÓMICA


miércoles, 19 de junio de 2013

ALEGRÍA, ALEGRÍA, LLEGÓ EL FIN DE LA SEQUÍA... Manolo, ¡ya no hay crisis!


Al principio fue algo sin importancia. Solamente los más viejos del lugar notaron que el pantano tenía algo menos de agua.

Pero al poco tiempo la diferencia del nivel ya era perceptible por muchos, aunque otros no querían darse por enterados.

Tal vez si todos se hubiesen aplicado con prontitud, no hubiera sido tan abrupto lo que vino después: El pantano perdió tanta agua que se llegaron a ver hasta las piedras del fondo.

Ciertamente el uso para beber y de la agricultura lo vaciaron, pero eso siempre había sucedido. La diferencia estuvo en que se desperdició mucha agua para llenar piscinas, y sobre todo en que había dejado de entrar más por el río.

Y no entró por mucho tiempo, o llegó muy poca, y por eso el pantano prácticamente se secó. La gente tuvo que beber menos, y los campos se secaban; por no decir de los peces, que casi desaparecieron.

Estaban todos los habitantes de los contornos desesperados, cuando un buen día comenzaron a sonar las sirenas del pantano. Ante semejante alboroto, todos acudieron a la presa, al lugar de las oficinas.

Salió entonces Manuel -el director- sorprendiendo con su cara sonriente. Y tras unos segundos de pausa anunció con firme voz: “¡La sequía ha terminado!”

A la perplejidad siguió la algarabía: ¡Por fin se habían acabado los problemas! Algunos empezaron a pensar en los nuevos cultivos que sembrarían; y unos pocos incluso lanzaron cubos de agua al aire como festejo.

Terminado el alboroto, se hizo el silencio a un movimiento de mano del director, que señaló a la entrada del río en el pantano: Se esperaba la gran avalancha, la enorme ola de agua.

Y entonces todos pudieron contemplar un pequeño hilo de agua que entraba, zigzagueando, poco a poco; en mitad de la gran extensión seca del pantano.

Algunos pusieron cara de incredulidad, otros de indignación, y todos quedaron decepcionados. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que la salida de la sequía era un proceso, lento, trabajoso, y no cosa de un día.

Los más viejos del lugar se marcharon meneando la cabeza, como reprochando la ligereza de Manuel, el director del pantano: Con su algarabía había hecho que la gente no se diera cuenta de la forma en que se recuperaría el pantano.

Así quién podía prepararse.


martes, 18 de junio de 2013

LA FIESTA ECONÓMICA ESPAÑOLA (II): El Presidente tiene unos zapatos grandes


A estas alturas y después de tantos reportajes, todos sabemos que el problema del Titanic surgió no sólo por golpear el iceberg, sino por la enorme grieta que provocó una imparable vía de agua en su lateral.

Semejante brecha provocó que el agua llegase a más de los cuatro compartimentos que el barco podía soportar inundados; y se inclinó hacia adelante, de tal forma que se fue anegando todo el barco.

Las máquinas para achicar agua comenzaron a funcionar desde el principio. Pero cuando el agua comenzó a llegar en mayores oleadas, se volvieron insuficientes, de tal forma que entraba más líquido del que se evacuaba.

Y el Titanic se hundió.

En el año 2007 la deuda pública española era del 36% del PIB. Eso significa que su volumen era equivalente a todo lo que produce nuestro país (PIB o Producto Interior Bruto) en 4 meses. Algo muy sostenible y fácil de repagar.

La deuda pública, obviamente, es lo que el Estado tiene que pedir prestado para gastar más de lo que ingresa por impuestos, lo cual conlleva sus intereses correspondientes como cualquier préstamo. Y a un nivel del 36% los intereses son fácilmente soportables.

Pero vinieron los años de José Luis Rodríguez Zapatero, donde la deuda se disparó al 69% del PIB, fruto de un gasto sin control. Además, se trató muchas veces de un gasto en cosas efímeras, no de inversión en temas que pudieran ayudar a la economía en el futuro.

Y los intereses de esa enorme deuda crearon un círculo vicioso: Comenzaron a pedirse nuevos préstamos para poder pagar los intereses de la deuda; y los nuevos préstamos generaban nuevos intereses...

La llegada del nuevo Gobierno auguraba aires de austeridad, pero nos encontramos un 2012 en el que se produjo el mayor aumento de la deuda pública en la historia reciente de España, que pasó del 69% al 84% de todo lo que se produce en nuestro país en un año.

Y los intereses siguieron subiendo, de tal forma que ahora pagamos más de 30.000 millones de euros por ellos al año, y hemos de pedir más préstamos para poder pagarlos: El agua comienza a no poder achicarse…

Ahora nos hemos enterado que en los tres primeros meses del 2013, en sólo un trimestre, la deuda pública ha pasado del 84% al 89% del PIB, con un ritmo que en breve alcanzará el 100%. Y pronto también no habrá máquinas, o país suficiente, como para poder pagar los intereses por toda esa deuda…

Ya debemos casi un Billón de euros: Un millón de millones de euros. 1.000.000.000.000 euros. 166.386.000.000.000 pesetas.

Y vemos a España pagar unos intereses no por inversiones que nos traigan un mejor futuro, sino para cubrir el agujero del pasado. De los intereses del presente. Porque el agua no para de entrar.

A ver quién tapa las grietas, porque las máquinas para sacar agua no bastan. Habrá que impedir que siga entrando. Que sigan entrando tantos gastos inútiles. En el barco.

Que no aguanta más. Que no aguantamos más…


English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documental Spain cartas de presentación Italian xo Dutch películas un link Russian templates google Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified